El dólar digital, también denominado CBDC (Central Bank Digital Currency), representa una forma digital de la moneda nacional estadounidense, que podría ser emitida por el Sistema de la Reserva Federal. No se trata de una nueva divisa, sino de una versión digital del dólar existente, cuyo propósito es agilizar las transacciones, aumentar la transparencia y mejorar el acceso a los servicios financieros. A diferencia de criptomonedas como Bitcoin o Ethereum, el dólar digital está centralizado y regulado por el gobierno.
En los últimos años, el concepto de dólar digital ha sido objeto de un intenso debate, en paralelo al auge de las criptomonedas y al desarrollo de monedas digitales nacionales en otros países (como el yuan digital en China). El objetivo principal es mantener la posición hegemónica del dólar como moneda de reserva global en la economía digital. Sin embargo, a pesar de las numerosas discusiones, el dólar digital no se ha lanzado oficialmente hasta finales de 2025, principalmente por obstáculos políticos y tecnológicos.
Como el dólar digital aún no está emitido, no es posible hablar de su tipo de cambio en el sentido tradicional. Si llegara a implementarse, su valor estaría vinculado al dólar tradicional en una relación 1:1, de igual modo que otras monedas digitales de bancos centrales (CBDC), como el rublo digital ruso. Esto significa que el dólar digital no estaría expuesto a la volatilidad de criptomonedas como Bitcoin.
El dólar digital podría desempeñar un papel crucial en la economía global. El dólar estadounidense ha sido la principal moneda de reserva en el comercio internacional durante décadas. No obstante, con el avance de las monedas digitales (como el yuan digital) y la creciente popularidad de stablecoins (como USDT y USDC), Estados Unidos podría ver reducida parte de su influencia. El dólar digital podría ser clave para mantener ese liderazgo, facilitar pagos transfronterizos y reducir la dependencia del sistema bancario tradicional.
Por otro lado, algunos economistas advierten de los riesgos potenciales. La introducción del dólar digital podría debilitar a los bancos comerciales, ya que los ciudadanos podrían depositar fondos directamente en monederos digitales de la Reserva Federal, eludiendo intermediarios. Esto podría reducir los depósitos bancarios y dificultar la concesión de créditos.
El panorama político en torno al dólar digital sigue siendo complejo. Estados Unidos ha debatido su posible adopción, pero persisten importantes trabas. A comienzos de 2025, el presidente Donald Trump, tras regresar al poder, firmó una orden que prohíbe que los organismos federales desarrollen o impulsen una CBDC. Esta decisión fue avalada por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien afirmó que mientras él permanezca en el cargo, no se creará el dólar digital. Los principales argumentos en contra son:
Mientras tanto, otros países avanzan en el desarrollo de sus propias monedas digitales. El Banco Central Europeo ha acelerado el euro digital, viéndolo como una respuesta a la política estadounidense sobre stablecoins. En China, el yuan digital ya se utiliza en operaciones reales, elevando la presión sobre Estados Unidos.
Si se llegase a implementar el dólar digital, su arquitectura técnica diferiría de las criptomonedas descentralizadas. A diferencia de Bitcoin, que utiliza blockchain y proof-of-work para registrar operaciones, el dólar digital probablemente funcionaría sobre una plataforma centralizada bajo control de la Reserva Federal. No obstante, según algunos expertos, podrían incorporarse ciertos elementos de la tecnología de libro mayor distribuido (DLT) para reforzar la transparencia y la seguridad.
Hasta finales de 2025, el dólar digital sigue siendo un proyecto conceptual. A pesar de iniciativas como el Digital Dollar Project (DDP) lanzado en 2021 y la investigación de la Reserva Federal, no se ha lanzado oficialmente. Las principales causas son:
En comparación, China ya ha lanzado el yuan digital, ampliamente utilizado en pagos minoristas. Desde 2020, el "Sand Dollar" de Bahamas es la primera CBDC operativa en el mundo. Estos casos demuestran que la integración de monedas digitales puede ser exitosa, siempre que exista una preparación adecuada.
El dólar digital suele compararse con las criptomonedas, pero existen diferencias fundamentales:
Si el dólar digital se implementa, podría afectar al mercado cripto de varias formas:
Como el dólar digital aún no existe, su uso es puramente teórico. Si se implementa, podrían darse los siguientes casos:
Mientras el dólar digital no se haya lanzado, los traders pueden emplear stablecoins como USDT para limitar la volatilidad. También conviene seguir de cerca los proyectos relacionados con CBDC que puedan surgir. Por ejemplo, los tokens asociados a infraestructuras de monedas digitales pueden resultar atractivos en el futuro.
Hasta finales de 2025, el dólar digital sigue en el centro de la atención:
El dólar digital es un proyecto ambicioso que podría transformar el sistema financiero estadounidense y global, aunque hasta finales de 2025 sigue sin materializarse por barreras políticas y técnicas. Es esencial que los usuarios comprendan el concepto de CBDC, pues puede influir en el mercado cripto, especialmente en stablecoins y pagos internacionales. Hasta la llegada del dólar digital, los traders deben centrarse en los activos actuales y seguir de cerca la evolución de las CBDC.
El dólar digital es una moneda digital emitida por el banco central de EE. UU. y permite programabilidad. A diferencia del dólar tradicional, la CBDC está controlada directamente por el Estado, sus transacciones pueden ser monitorizadas y su uso y circulación pueden estar restringidos, aunque ofrece mayor rapidez y eficiencia en las operaciones.
El dólar digital es una moneda digital de curso legal emitida por el banco central, que funciona como un monedero electrónico. Cualquier ciudadano puede abrir una cuenta a través de un banco o app oficial para pagar, transferir y almacenar fondos, con una comodidad similar al efectivo. Con el aumento de usuarios, el efecto red potenciará su utilidad.
La seguridad del dólar digital depende de las medidas de custodia adoptadas por cada usuario. Proteger las claves privadas y las frases de recuperación es fundamental. El uso de firmas múltiples, monederos hardware y otras soluciones de seguridad puede minimizar riesgos y evitar el robo de activos o el bloqueo de cuentas.
El dólar digital es una moneda digital de curso legal emitida por el banco central y respaldada por la confianza estatal; Bitcoin es un activo descentralizado y muy volátil; las stablecoins están vinculadas a monedas fiduciarias y mantienen un precio estable. Representan, respectivamente, la moneda soberana, la reserva de valor y el medio de intercambio.
El lanzamiento del dólar digital busca fortalecer la supervisión y el control financiero, así como mejorar la eficiencia de los pagos. Esto consolidaría la hegemonía global del dólar, impactaría en los mecanismos de liquidación del comercio internacional y fomentaría el desarrollo mundial de las CBDC.
La fecha de lanzamiento oficial del dólar digital no está definida; actualmente sigue en investigación y pruebas. La Reserva Federal de EE. UU. avanza en su desarrollo, pero no ha fijado fecha concreta. Se espera que en los próximos años se produzcan avances relevantes.